Fabián Ríos está triunfando tanto en su vida personal como en su carrera profesional, con su papel protagónico en Sin senos sí hay paraíso. El colombiano reveló en una entrevista en el programa Don Francisco te invita del canal Telemundo, con lágrimas en los ojos que el abandono de su padre había marcado su infancia y juventud.
El actor de 38 años, confesó que fue duro para él escuchar que su padre maltrató a su madre, por lo que creció con ganas de matarlo. Dijo que le hubiera gustado romperle la cara, pero que Dios no lo permitió, ya que murió en su ley. Añadió que su madre, Esperanza Ríos, es una heroína y que tiene un hijo, o sea él, que se esfuerza cada día para demostrarle que fue bueno traerlo al mundo.
El actor contó que se ha esforzado en toda su vida para demostrarle a sus hijos que se puede ser un buen padre, asegurando no querer parecerse al suyo.
De hecho, el pasado mes de septiembre, el actor y su esposa Yuly Ferreira anunciaron que compartirían su felicidad, muchos aseguran que es un tercer hijo, aún no han dicho más acerca del tema.
Ríos no tuvo una buena relación con su padrastro, por lo que pidió a su madre que lo mandara a un internado. No se imaginó el infierno que viviría a partir de esa decisión.
Fabián admitió que estando en ese lugar, conoció el consumo de drogas, el acoso, las pandillas, la falta de protección y cosas peores. Relató que había una pandilla que lo obligó a consumir cocaína si no se unía a ellos, pero al no querer hacerlo tuvo que pelear con la pandilla y que en el internado les daban guantes para que se lastimaran la cara, tenían que pelear hasta que uno de los dos no quisiera más.
Dice que estaba consciente de que alguno pudo haber muerto, pero que la adrenalina que sentía lo hacía seguir. «eso lo viví en un internado donde todo el mundo cree que todo es sano», concluyó.
Ríos pudo reparar su vida y ahora es una excelente figura paterna.
«Yo podría haber sido el peor de los seres humanos, pero decidí hacer lo difícil, opté por la opción más dura, sin un ejemplo, sin un padre que me guíe. De alguna manera me guíe de Dios y puedo asegurar que mis hijos tienen un padre respetable», dijo.
