El presentador Juan Diego alvira es una de las caras más reconocidas en la televisión colombiana por los televidentes, además su voz es tan peculiar que se puede reconocer sin siquiera verlo.
El ex presentador de noticias del canal Caracol se ha destacado por su calidad humana y su desbordante carisma, tanto frente a las cámaras como lejos de ellas.
Tras 10 años de carrera en Caracol, Juan Diego se fue del canal aceptando la oferta millonaria para trabajar en la revista Semana.
El periodista abrió las puertas de su casa, donde vive con su esposa, Ana María Escobar, su hija de 4 años y sus mascotas.
El estilo predominante es el blanco combinado con el gris, negro, rojo y verde, que crean una perfecta armonía visual en el interior del hogar.
«Cada color, cada objeto y cada espacio están pensados por mi esposa y tienen significado dentro de la decoración», dijo Alvira.
La zona social es un espacio amplio con muebles cómodos, hay una mesa de centro con una foto del matrimonio de la pareja, además de obras de arte enmarcadas de diversas tendencias artísticas.
La chimenea de gas que divide el área con el comedor, enfoca toda la atención del espacio.
El comedor de cristal con sillas blancas está decorado con tres floreros en el centro, desde allí se puede hablar con los que están en cocina o en otras área social rodeada de arbustos y de plantas más pequeñas.
Alvira dice que se divierte en la sala de televisión con sus amigos, viendo películas o incluso los partidos de fútbol en los torneos y ligas del mundo.
La cocina, con su estructura en madera de tonos grises, crea un contraste con el resto del hogar, con entradas de luz por ambos lados.
También tiene una biblioteca en su casa, llamada «La egoteca», donde almacena los libros que le gustan y los reconocimientos que ha ganado a lo largo de su carrera.
La vista del segundo piso es muy relajante, gracias al blanco, que domina todas las piezas: el mobiliario, los tendidos y las paredes.
En cada rincón de la casa, incluso en las pinturas, podemos encontrar plantas y flores, que le dan un toque ambientalista a la residencia, mientras que los otros miembros peludos de la familia tienen sus propias zonas de descanso.
