Las deudas acosaron a sus padres, pero Laura siempre fue la más mimada, a pesar de no tener castillo. Su padre era fotógrafo de cédulas y su madre se dedicaba a la casa.
Laura Yaneth nunca había sentido tanto miedo como el día en el que regresó a casa y vio a un grupo de bomberos, policías y sacerdotes de la iglesia en su sala. Su madre, Yolanda, estaba destrozada y no podía controlarse, tomando una infusión para los nervios.
Entonces, comprendió que no había sido una buena idea irse con su amiga sin pedirle permiso a sus padres. No fue la primera vez que los hizo sufrir con sus travesuras. La reprimenda de su padre incluía algunos correazos. Ella estudiaba en uno de los colegios más exclusivos de Bucaramanga, llamado Nuestra Señora del Pilar, a pesar de que no tuvieran cómo costearlo, pero sus papás tenían claro que debían recibir la mejor educación.
Yolanda Ayala y Germán Acuña contrajeron matrimonio cuando estaban muy jóvenes. A la progenitora de Laura la criticaron mucho por esa decisión, pues su marido era considerado el hippie del sector.
En su luna de miel, no duró mucho porque ella quedó embarazada de Ricardo y luego de Elizabeth. No tuvieron otra opción que irse a vivir con los padres de Germán, quien aceptó el primer trabajo que le salió: ser fotógrafo de cédulas de ciudadanía y tarjetas de identidad en una Registraduría.
Germán Acuña y su esposa lucharon día a día para estudiar en la universidad nocturna, con la esperanza de graduarse de un técnico. Después de un tiempo, Germán Acuña pasó de fotógrafo a registrador de un pueblo y su hija Laura Yaneth nació.
Compramos una casa en un barrio cómodo de Bucaramanga, con un plan de financiación que se utilizó para calcular el costo de las viviendas. Aunque se hizo un préstamo, se terminó pagando el doble, porque fue un mal negocio. Germán Acuña se endeudó hasta el cuello y tuvo que alquilar la casa que compró para pagar las cuotas y mudarse a Girón, un pueblo cerca de Bucaramanga, donde la vida era más barata.
No perdió la casa, pero los hermanos Acuña tuvieron que trabajar para contribuir. La única que se salvó fue Laura Janeth, la menor y la preferida de todos en la familia.
Germán Acuña le enseñó a su hija la seguridad, la misma que la acompañaría durante su carrera como actriz y presentadora. Acuña recuerda que a los 7 años, sus amigas le reclamaban a su padre por ella, pero solo con asegurarle que no era cierto, respondía: «Hija, te creo». A sus 40 años, Laura Acuña entendió el significado de esas palabras, la gente puede contarle lo que sea, pero él estará siempre de su lado.
Laura Acuña se matriculó en Derecho en la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Su madre le sugirió que estudiara comunicación social porque había sido la encargada del periódico de las monjas en el colegio. No alcanzó a terminar la carrera, se marchó antes de terminar la carrera porque le ofrecieron trabajar en Televisión Regional del Oriente como presentadora.
Pedrito Silva, uno de los mejores peluqueros de la ciudad y gran amigo de Laura Acuña, la aconsejó que probara suerte en la capital y le presentó un contacto en Canal RCN. Una vez allí, le pidieron que hiciera un casting para una telenovela, pero no era lo suyo. Hizo una prueba para presentar ‘Fuera de Lugar’, un programa de Canal RCN. A pesar del inconveniente, se convirtió en la presentadora de ‘Muy Buenos Días’.
La presentadora se casó muy joven y por supuesto se arrepintió de eso. En ese entonces Camilo Montoya sí tenía la preparación adecuada para llevar un matrimonio. A inicios de los años 2000, la bumanguesa inició su incursión como presentadora en los canales más prestigiosos, allí conoció a su primer esposo.
Su padre, Germán Acuña, la llevó al altar. Pero en cuestión de pocos meses comenzaron los comentarios sobre un supuesto divorcio, todo porque el hombre la habría agredido físicamente y la habría traicionado con otra mujer.
‘El Factor X’, el programa de televisión en el que José Gaviria era jurado y productor musical, fue el primero que conoció a su nueva conquista. Siempre se había considerado su mejor amigo, pero en los años 2000 se hizo famoso porque se rumoreó que Laura estaba de pareja con Montoya. José Gaviria la dejó después de tres años de relación.
Acuña se volcó en el emprendedor Rodrigo Kling, que conoció en la apertura de una de sus tiendas de joyas Bauer, y se enamoró de él. Sin embargo, no se casaron hasta el año 2010, en Miami. Germán Acuña volvió a entregar a su hija y el padre Chucho, dio la bendición.
Laura Acuña y su esposo se comprometieron a formar una familia y compraron una casa en el exclusivo barrio La Calera en Bogotá. Tras tres años de intentar quedarse embarazada, Laura se desesperó, llegando a la conclusión de que debería adoptar o divorciarse. No fue hasta 2017 cuando logró concretar su sueño: dio a luz a Helena, su primogénita. Un año después, nació Nicolás, su segundo hijo.
Aunque se habla de una posible ruptura, Germán Acuña le dice a su hija que ignore las críticas. Él le aconsejó que cambiara de canal y renunciara a «Muy Buenos Días», lo cual fue lo que hizo.
Su padre tenía razón, ‘La Voz Senior’, que acababa de terminar de grabar, impulsó aún más su carrera al ser el programa más visto del horario estelar.
