Victoria Eugenia Dávila Hoyos, nació en Buga, Valle del Cauca. Por su tenacidad y visibilidad en pantalla, Dávila se convierte con frecuencia en objeto de noticias, escándalos y polémicas. A pesar de su afición a ocupar los espacios mediáticos más polémicos del país, Dávila es una periodista privada que se impone sin importar las acusaciones, peleas y escándalos. Hay, por tanto, otra historia que concierne a Dávila, que tiene que ver con sus aspectos familiares, lo menos conocido. Por ejemplo, lo que le heredó su papá, el amor por cantar.
La semana pasada, Vicky de 49 años, fue el centro de atención, tras su implicación en el Caso de Álvaro Uribe, expuesta por la revista Semana. Lo que fue trascendental para causar polémica en la opinión pública, sobre el caso, quien de manera indirecta agradeció por medio de un comunicado oficial.
Esta semana se dio a conocer un audio de un conversatorio muy reservado entre un editor de la revista Semana y un colega suyo, en la que se destaparon ollas de la narcofinca de Fernando Sanclemente, el exembajador. La periodista dijo que no podía informar sobre el tema porque ‘No se puede hablar de eso’. Sin importar la polémica, Dávila afirma que está siendo perseguida incluso por sus compañeros periodistas y que seguirá informando como siempre lo ha hecho.
Antes de convertirse en una mujer estratégica en las plataformas digitales, calculaba las tendencias a por medio de su puesto en Semana como Directora Digital, pues comenzó desde lo más bajo para cautivar al público colombiano.
La periodista nació en 1973 un 30 de mayo, desde pequeña le gustó escuchar a Luis Miguel, Julio Jaramillo, Grupo Niche y Guayacán. Se volvió cantante para ayudar a los gastos económicos de su mamá, cuando era tan solo una niña. Ella y su grupo participaron en eventos y actuaron en varias ciudades del país. Debido a las dificultades económicas y a la escasez, se desplazó por varias partes del Valle para asistir a la escuela cuando era pequeña.
Se encargó de trabajar y ocuparse de los asuntos de los mayores, siendo apenas una joven, porque las cosas no eran fáciles en casa. A través de una entrevista concedida a Diners, le colaboraba a las religiosas de San Vicente de Paúl a guardar mercado para los menos favorecidos. Uno de ellos acabó en su casa.
Decidió estudiar Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Autónoma de Occidente en Cali, aunque tenía títulos en gramática musical y solfeo. A pesar de que su familia no lo quería así.
Ya de adolescente y había conseguido empleo como comunicadora. En El Senado Hoy, en ese programa de televisión comenzó durante su primer semestre, lo que inició su larga relación con la televisión. En 1994, hizo un casting para ‘Telepacífico’ y ascendió rápidamente a Bogotá, donde permaneció varios años.
Se convirtió en presentadora de Noticias RCN en 1998, en el mes de enero, lugar en el que convirtieron su nombre en una destacada marca de política llamada «La Cosa Política» hasta 2014, tras cubrir de manera vertiginosa las noticias nacionales más importantes. Entre tiroteos y helicópteros, se convirtió en la voz que narraba las noticias del Cartel de Cali.
Vicky se unió en matrimonio con el hermanito menor de Yolanda Ruíz, periodista de RCN Radio, Juan Carlos Ruíz. Su unión se produjo en el año 2000, cuando estaban a la espera de su primer hijo. Después de una intervención quirúrgica, Ruíz murió y Vicky a los 28 años quedó viuda, meses después del nacimiento de su hijo.
Dos años después, se casó con José Amiro Gnecco Martínez un oftalmólogo, en Cartagena en 2008, en agosto. Salomón, su segundogénito, nació en 2012.
La conexión José causó una polémica a nivel nacional porque Lucas Gnecco Cerchar, es el papá del oftalmólogo, quien fue durante su papel como Gobernador del Cesar por corrupción y también es investigado por nexos con paramilitares y el asesinato de un comunicador en Valledupar.
La emisora de radio La FM la contrató como directora en 2007 y en 2013 le otorgaron un reconocimiento llamado Simón Bolívar a la mejor entrevista del año.
Su incursión en RCN y La FM culminó luego de más de dos décadas, en 2016. Fue una de las etapas más difíciles de su carrera. En ese momento, había acumulado cinco premios en TVyNovelas, 4 Nacionales de Periodismo Simón Bolívar, 1 del Círculo de Periodistas de Bogotá. Se había ganado el reconocimiento y la crítica varios colombianos y del poder en la nación gracias a su singular método de dar noticias.
Una investigación de la Policía sobre una red de prostitución de hombres llamada «Comunidad del Anillo», que era liderada por los cargos más altos de la Policía, en 2014 fue objeto de chuzadas y provocó un cimbronazo en la administración de Rodolfo Palomino, el general de la Policía.
Cuando la temperatura del caso estaba alta, la comunicadora compartió un clip de Carlos Ferro, viceministro de interior teniendo sexo con un uniformado. Como Dávila sobrepasó los límites al no respetar la intimidad de estos personajes que aparecían en el vídeo, fue objeto de críticas y amenazas. Como consecuencia, Ferro dimitió de su cargo.
En febrero, Vicky Dávila describió como el día más conmovedor como comunicadora, cuando se hizo público el escándalo de las almendras. La exhaustiva investigación fue premiada por la CPB, un día después, Dávila y sus colegas revelaron que la Presidencia había adquirido almendras por valor de quince millones de pesos, en plena austeridad.
Dávila quiso ser youtuber para desaparecer de la prensa hasta que en 2017 fue contratada por W Radio, marcando su gran regreso como periodista.
Por esta oportunidad, agradece a Julio Sánchez Cristo, director de la emisora. Después de trabajar como presentadora de las 12 durante dos años, se puso al frente de Semana TV, un programa de televisión online producido por la revista Semana, que ella ve como un nuevo proyecto de la televisión.
Según la periodista, ahora se está revitalizando profesionalmente y es la directora digital de uno de los medios más importantes del país. Sin embargo, afirma que ahora se enfrenta a una «persecución» y que su profesión no está garantizada en el país.
Según su columna en el diario colombiano Semana, Dávila considera que ha sido objeto de un nefasto plan para presionarla, intimidarla y silenciarla. Afirma que quienes están detrás de este sucio atentado contra la libertad de prensa han utilizado todos los mecanismos disponibles para silenciarla, desde una persecución judicial que se tradujo en fallos absurdos hasta la grabación ilegal de sus conversaciones editoriales con los periodistas de Semana, pasando por ataques malintencionados en la web y peticiones de dimisión por parte de algunos políticos.
Vicky termina su reflexión haciendo hincapié en «las acciones contra ella que pretenden silenciarla y, finalmente, espera tener el valor de resistir de pie y sin bajar la cabeza».
