Lo que en la actualidad está ocurriendo con el expresidente Álvaro Uribe Vélez fue comparado por el columnista del diario El Espectador, Darío Acevedo Carmona, con la persecución que entre 1924 y 1941 vivió León Trostky.
En su columna de opinión Acevedo Carmona asegura que entre los cazadores de Uribe hay quienes siguen la ideología estalinista, personas desalmadas y meticulosas que militan en partidos políticos, guerrillas y ONG.
El columnista también señala como parte de esos cazadores a «obispos que confunden cristianismo con comunismo», a maestros que -a su juicio- no educan sino que adoctrinan, a «jueces sin venda» y a periodistas reconocidos a los que considera alejados de su misión profesional.
Acevedo Carmona precisó que aunque los primeros señalamientos ocurrieron hace 31 años (en 1986), su persecución tomó forma a mediados de la década del 90, cuando Uribe asumió la Gobernación de Antioquia y cuando el Gobierno Nacional de la época permitió la creación de «cooperaticas de seguridad», mejor conocidas como ‘Convivir’.
«La presa de los estalinistas colombianos encaró con firmeza la lucha contra el flagelo de la violencia política», escribió Acevedo Carmona.
Para ello instauró la Seguridad Democrática y, según explicó, con este mecanismo de gobierno le devolvió el monopolio de las armas a la Fuerza Pública, «desactivó el paramilitarismo» y le dio varios golpes a la guerrilla.
Esto sería lo que convirtió a Uribe Vélez en lo que él llama «la presa más deseada de las guerrillas y sus colaboradores».
Darío Acevedo Carmona explica que «los cazadores» tienen su estrategia dividida en 3 frentes:
Político: en este aspecto el autor asegura que se trata de una serie de denuncias en el que por medio de diferentes ONG lo señalan como el responsable de masacres y promotor del paramilitarismo.
Además dice que los cazadores se dejan ver como víctimas del Estado y defensores de derechos humanos.
Militar: Acevedo Carmona aseguró en su columna que en este frente han fallado todas las veces que han querido acabar con el expresidente «de los 3 huevitos», en contra de quien ya se suman más de una decena de atentados.
Judicial: aquí estarían todas las esperanzas de los cazadores que dejaron las armas para negociar la paz y pregonar sobre la reconciliación.
«En esa jauría hay perros de raza que se pasean por las cárceles buscando testigos, otros conspiran con magistrados, uno viene de un palacio, algunos se parapetan en salas de redacción y disparan teclas, y muchos más son puras urracas», concluyó Acevedo Carmona.